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«El Rocío Chico» y las Hermandades de Sevilla

El Rocío Chico - El Rocío en Sevilla - ViajandoporSevilla.com

Si piensas que el Rocío es solo carretas y polvo en primavera, te falta conocer el corazón de la devoción: el Rocío Chico. Cada 19 de agosto, la aldea de Almonte celebra una promesa que tiene más de 200 años de historia y que une a Sevilla con la Blanca Paloma en un agradecimiento eterno.

El origen: Una sentencia de muerte fallida

La historia del Rocío Chico no es de fiesta, sino de supervivencia. En 1813, durante la ocupación napoleónica, un grupo de patriotas almonteños asaltó el cuartel francés. La respuesta de las tropas de Napoleón fue drástica: enviaron a 800 soldados desde Sevilla con la orden de incendiar el pueblo y pasar a cuchillo a sus habitantes.

El pueblo de Almonte se refugió en la oración a su Virgen. De forma inexplicable, cuando los soldados estaban a las puertas, recibieron la orden de retirada. En agradecimiento por salvarse del saqueo, el pueblo juró celebrar una función de gracias cada mes de agosto. Así nació el Voto del Rocío Chico.

Sevilla y el Rocío Chico: Una cita de fe

Aunque es una fiesta almonteña, las Hermandades de Sevilla (Sevilla, Triana, Macarena, Cerro y Sevilla Sur) viven este momento como propio.

  • La primera en llegar: Históricamente, la Hermandad de Triana, por su antigüedad y solera, fue de las primeras en cruzar el río de forma constante para acompañar a la Matriz de Almonte en esta fecha.
  • Diferencia con Pentecostés: En agosto no hay grandes caminos ni bueyes. Es una cita más íntima, sin las aglomeraciones de mayo, ideal para quienes buscan la esencia espiritual y el silencio de la marisma.

¿Qué ver si visitas la Aldea en el Rocío Chico?

  1. El Triduo y la Función Principal: Los cultos más solemnes donde se renueva el juramento.
  2. El Rosario de las Velas: En la noche del 18 de agosto, la aldea se ilumina solo con velas mientras suena el tamboril. Es, posiblemente, el momento más mágico del año.
  3. La convivencia: Las casas de hermandad sevillanas abren sus puertas para compartir ratos de cante y hermandad bajo el calor de agosto.

Consejo para el viajero:

Si visitas Sevilla en agosto, escápate a la aldea el día 18 por la noche. Vivirás una experiencia auténtica, sin filtros turísticos, donde entenderás por qué el sevillano lleva a la Virgen del Rocío siempre en la boca.